El Labrador Retriever tiene fama de ser un perro de familia ideal. Pero no todo el mundo esta preparado para compartir su vida con un Labrador: es un perro afectuoso y enérgico, con una gran necesidad de ejercicio, al que hay que dedicar diariamente mucho tiempo y que no soporta la soledad.
Para saber si es una buena decisión compartir tu vida con un Labrador (y en general con cualquier perro) lee con atención los siguientes párrafos:
- El Labrador fue seleccionado para realizar duros trabajos durante largas horas en condiciones extremas. Por lo tanto, necesita que le demos una gran actividad física y mental diariamente. Si no puedes sacarle un mínimo de 3 veces diarias y no menos de dos horas al día, ni a realizar actividades en común con tu Labrador, olvídate de adquirir un Labrador. Aunque tengas una casa con jardín tu Labrador deberá salir todos los días a pasear fuera, dándole la ocasión de ver a más personas y a otros perros. Piénsalo bien, tendrás que sacarle todos los días haga frío, calor, llueva, estés cansado…
- El Labrador se desarrolló para trabajar estrecha y constantemente con el hombre. Si tienes pensado que tu Labrador viva en el jardín o en la terraza, o dejarle todo el día solo en casa, no eres la persona adecuada para tener uno. El Labrador necesita vivir estrechamente con su “manada humana”, no soporta la soledad. Si solamente va a estar solo durante tu jornada laboral (y esta no es superior a 8 horas) puedes plantearte el tener dos Labradores.
- El Labrador es un perro alegre y bullicioso. Su característica cola de nutria, gruesa y musculosa, suele estar siempre en movimiento. Debido a ello, tu Labrador puede ocasionar pequeños accidentes, ya que tiene la altura justa para tirar con su cola los adornos de la casa.
- El Labrador tiene el pelo corto, pero muy abundante. Suele tener dos mudas anuales, pero al vivir en casas con calefacción y aire acondicionado mudara durante todo el año. Si vas a adquirir uno olvídate de tener la casa inmaculada. Siempre habrá pelos por todas partes por mucho que barras o pases el aspirador. Se quedaran clavados en el sofá y en la ropa. Si te gusta llevar ropas claras escoge un Labrador amarillo, pero si sueles vestir ropas oscuras elige uno negro o chocolate.
- El carácter adorable del Labrador hace que mucha gente crea erróneamente que es un perro al cual no hay que educar. Al Labrador, como a cualquier perro, hay que sociabilizarlo correctamente y darle una educación mínima para que pueda ser “el Labrador ideal” que todo el mundo espera que sea. Si no tienes pensado dedicar el tiempo y los esfuerzos necesarios para sociabilizar y educar a tu perro, absténte de adquirir un perro, sea de la raza que sea.
- Tener un perro supone un gasto económico mensual: alimentación, vacunas, desparasitaciones externas e internas, seguro de responsabilidad civil obligatorio para ciertas las razas, correa, collar, juguetes, cama, consultas veterinarias. Además siempre tendrás que tener disponible una cantidad de dinero por si tu perro tuviera un accidente o enfermara, ya que las consultas de urgencias y los medicamentos para perros son bastante caros. El Labrador es un perro mediano/grande, el gasto mensual será mucho más elevado que en otras razas más pequeñas. Piénsalo bien antes de adquirir uno.
- El Labrador siente predilección por el agua, así que prepárate para tener que secarle y cepillarle cada vez que se encuentre un charco, fuente… Es posible enseñar a tu Labrador a entrar en el agua sólo cuando se le ordene, pero suele llevar bastante tiempo conseguirlo.
- Siempre debes respetar a tu Labrador: déjale ser el perro que es. No es un niño pequeño ni una persona de cuatro patas, tampoco un objeto ni herramienta que utilizar a tu antojo, ni un ser inferior en el que descargar tu frustración. Nunca hay que olvidar que es un animal que actúa según sus instintos, con unas necesidades específicas y concretas, un ser capaz de sentir.
- Nunca, bajo ningún concepto, deberás maltratar a tu Labrador, ni abandonarlo.
Si has tomado la decisión de adoptar un Labrador, reconsiderando todos los pros y los contras, si ya has consultado al resto de la familia y estáis todos de acuerdo, y si ninguno tiene alergia a los perros, es el momento de informarse bien. Consulta libros sobre etología, sobre la raza, pregunta a veterinarios y a criadores responsables. Si tienes amigos con Labradores hazles todas las preguntas que tengas, visítales para ver como son sus perros en casa. Pídeles que te dejen pasear al perro unos días para que compruebes lo que puedes esperar de un Labrador.
Si sigues enamorado de la raza y has comprobado que no es un capricho, entonces es la hora de buscar uno para ti. Hay dos opciones adoptarlo o comprarlo. Miles de perros de todas las edades, entre ellos Labradores, han sido abandonados y esperan una oportunidad para seguir dando su cariño, lealtad y compañía a una nueva familia que les respete, les cuide y les ame.
Segundo paso: ¿macho o hembra?
En el Labrador Retriever la diferencia de carácter entre hembras y machos es mucho menos evidente que en otras razas debido a su carácter dulce, sumiso y obediente. Los machos suelen ser más grandes y robustos y algo más dominantes que las hembras.
Hembra: suelen ser más obedientes y más fáciles de enseñar. Tienden a ser más juguetonas con otros perros. Su cabeza suele ser más estrecha y su cuerpo más delgado, siendo por lo tanto menos imponentes que los machos.
Aproximadamente cada seis meses tendrá el celo, que suele durar unos 20 días. Durante este periodo hay que limpiar las pérdidas que deje la perra, y evitar que se escape. Los machos la perseguirán cada vez que salga a la calle. El primer celo puede aparecer a partir de los 6 meses.
A menos que se esterilice a una edad temprana (antes del primer celo o justo después de este) pueden sufrir cáncer de mama, piometra (infección del útero), mastitis (infección de las mamas) y/o embarazos psicológicos (pseudogestación). La esterilización no suele tener ningún efecto en la personalidad de la hembra, aunque raras veces se vuelven algo más posesivas. Por regla general las hembras esterilizadas tienen una esperanza de vida mayor.
Macho: Tienden a ser algo más testarudos y desobedientes que las hembras, aunque a diferencia de otras razas, no son mucho más agresivos que las hembras. Aunque por instinto pueden hacer frente a otros machos para demostrar su dominancia, son más bravucones que pendencieros.
Los machos no castrados son sexualmente activos todo el año tras pasar la pubertad, por lo que intentará escapar o tirará de la correa cada vez que su nariz detecte una hembra en celo, con el riesgo de ser atropellado, perderse o de pelarse con otros machos. También marcará su territorio con orina durante los paseos. Además puede desarrollar tumores perianales, cáncer de testículos o alteraciones en la próstata. La castración no afecta a la personalidad de los machos, sólo a su instinto reproductivo.
Tercer paso: ¿Labrador de trabajo o de exposición?
Por desgracia muchos criadores crían (y diferencian) Labradores “de exposición” y Labradores “de trabajo”. En los primeros buscan que el Labrador sea físicamente perfecto según el estándar, pensando solamente en la belleza del ejemplar. Suelen ser más corpulentos, más pesados. En los de trabajo se busca destacar las cualidades innatas de la raza: la obediencia, la capacidad para el rastreo olfativo, para el cobro…, dejando en un segundo lugar el aspecto físico. Suelen tener el cuerpo más ligero para ser más ágiles que los “de exposición”.
Lo ideal es buscar un perro que sea física y psicológicamente un Labrador. Huye de los criadores que venden “preciosos cachorros de exposición” o “estupendos perros de caza”. Un Labrador Retriever de verdad debe tener el cuerpo, el carácter y las cualidades de un Labrador. No te dejes engañar.
Cuarto paso: ¿cachorro o adulto?
Un Labrador cachorro necesita más cuidados y dedicación que un adulto. Hay que dedicarle mucho más tiempo, hay que sociabilizarlo correctamente y darle una educación.
Posiblemente morderá muebles y otros objetos los primeros meses si no llevas cuidado. Hasta que no tenga todas sus vacunas y no pueda salir a la calle, hará sus necesidades en casa. Será un torbellino que no parará un segundo quieto.
Un Labrador adulto sociabilizado y educado puede ser una buena opción para las personas que nunca han tenido un perro o se ven incapaces de sociabilizar y educar a un cachorro correctamente. Además ya se ve como es su personalidad y su físico, por lo que no dará “sorpresas” como puede hacerlo un cachorro. Si el Labrador adulto ya ha vivido anteriormente con una familia, pídeles que te cuenten antes de adoptarlo como se comporta en casa y en la calle.
Si lo adoptas de una protectora puede darse el caso de que tenga algún problema de comportamiento, algún trauma, debido al abandono y al estrés al que a estado sometido. Con mucho cariño, un poco más de paciencia y mucha, mucha constancia, conseguirás ayudar a superar a tu Labrador dichos traumas y podrás disfrutar de un compañero fiel y agradecido.
Quinto paso: ¿dónde adquirirlo?
Si vas a comprar un Labrador recuerda: la sociabilización del perro acaba a los 3 meses, y tu lo acogerás con dos meses y medio.
Busca un criadero que críe como mucho dos razas, que todos sus perros convivan con la familia y no en el garaje o en jaulas en medio del campo, que los cachorros nazcan y crezcan en casa, junto con la familia. Un buen criador te dejará ver a la madre para que veas su carácter y su salud, al resto de la camada, al padre si es suyo… Todos sus perros serán sociables y sanos, no mostrando miedo o agresividad hacia las personas.
Estas buscando un Labrador que conviva contigo y tu familia. Por ello debe nacer y crecer en una familia para estar correctamente sociabilizado. Así estará acostumbrado a los olores y ruidos normales de una casa, a las personas, a los niños, a otros perros…
Si ha crecido en un garaje o en una jaula o parcela en el campo ¿que sociabilización ha tenido ese cachorro?, será como un “perro salvaje”. Al llegar a casa se asustará de todo, le costará mucho adaptarse a la vida con el hombre. Y si no tienes conocimientos suficientes para ayudarle, será un perro que vivirá toda su vida estresado, inseguro, del que no disfrutaras plenamente, ni podrás confiar del todo. Será un perro que no disfrutará al lado del hombre.
Si vas a adoptar a tu Labrador puedes encontrarlo en protectoras o perreras de tu zona. También puedes preguntar en las clínicas veterinarias de tu barrio, conocidos… seguro que si buscas encontraras varios cachorros o adultos entre los que te será difícil escoger sólo uno. Por desgracia hay muchos irresponsables que abandonan a sus perros cuando se cansan de ellos. Son perros que necesitan una familia que les quiera y les cuide, que les de un hogar, una “manada” a la que querer.


mayo 21st, 2010 - 23:33